REQUIEM PARA LA MUSA

Acuso recibo de no ser
la mujer sagrada
Enterrada....
marcada en la espalda y pezones
que desfloraron un día los tranvías imaginarios
Acuso recibo, también
que todo en mí ha sido plagio
de los amantes a las huellas voraces
robadas aquella tarde de agosto
que ya no recuerdo.
Los traicioneros rengueos de mi olfato
me obligaron a la insensata cabalgata
que estalla en mi vientre rugiendo carencias
Los espolonazos tampoco son lo que fueron
no sólo embisten la vagina mal habida
También, la estampa inconclusa de lo que fui.
No quiero hablar de amor,
sino de la que ya no soy
De lo que dejé de ser
cuando el follaje oscuro de la tristeza
aterrizó en mi bosque
y amenazó con quedarse para siempre.
lastimera gata que se lame y lame las heridas por siempre
porque el tiempo arruino su belleza
y ya no cree que el príncipe azul la salvará de la guillotina.
Quiero hablar también de lo otro (del hombre)
que sólo sabe de citas, repetidas, clandestinas.
Pero, no ahora
Ahora, No
Hoy, solo vengo a enterrar a la musa
y
a rescatar los pedazos fundidos de mi alma.
Francisca Tu escrito es notable, expresivo cuando se requiere y contenido cuando la emoción exige esos pudores. No hay lugares comunes sino bellas y melancólicas imagenes Adolfo Vásquez Rocca -----------------

Adolfo Vásquez Rocca PH. D.

adolfovrocca@gmail.com






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